La familia, la herencia y el derecho, algunas notas.

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Todo pueblo y hasta el mismo género humano, ha nacido de una familia. Así es como en los comienzos del mundo los pueblos no tenían más nombre que el de una familia: hijos de Abraham, hijos de David, hijos de Jur ….. Y es así como se dio la descendencia a través de la procreación, y de la unión del hombre con la mujer.

La legislación en todos los tiempos ha tratado de regular algo tan natural como la familia. Pero ¿por qué al Legislador le interesaría regular algo que por naturaleza se produce prescindiendo de toda ley humana? Aparece evidente una primera respuesta y es que las familias formarán una nación, y la nación será un ente político que deberá estar organizado. Es decir primero tenemos una justificación suprafamiliar, pero si analizamos un segundo punto de vista, podríamos ir al principio mismo de la cuestión: el hombre. La naturaleza del hombre eminentemente social y familiar, la identidad del hombre, la pertenencia a un grupo, la estirpe, los lazos de sangre y afectivos. El legislador institucionaliza esta cuestión llamándola «derecho a la identidad».

El derecho de familia se remonta a vieja data, sufriendo todo tipo de modificaciones y ajustes de acuerdo a la realidad circundante, el reconocimiento a la natural libertad del hombre, llevó al legislador a hablar de «consentimiento» para casarse y para, divorciarse, cuando hay divorcio de mutuo acuerdo; y así vemos como está concatenada la naturaleza con el derecho positivo.

Ahora bien, el legislador a nivel internacional ha reconocido a la familia como la «célula de la sociedad», brindándole una protección especial sobre otra clase de instituciones; se ha protegido al niño reconociéndole derechos como persona humana aún antes de nacer. La ley ha impuesto obligaciones a los progenitores para con los hijos menores, siendo que el ser humano es el ser viviente más frágil y dependiente en comparación con el resto de los seres vivos. Así es como el niño debe ser alimentado, tiene la incapacidad de procurarse por sí mismo el alimento, debe ser vestido, debe ser educado, debe aprender la lengua y la cultura paternas. Atento a todo ello es la especial protección legal a los niños. Fíjese en esto el basamento natural: la conservación de la especie.

La familia no es otra cosa que una serie de relaciones, en principio naturales, de una persona con otra o respecto a otras, a la que la ley llama relaciones familiares o «estado de familia», así es como hablamos de relaciones paterno-filiales, relaciones conyugales, estado civil casado, estado de divorciado, estado de viudez, lazos de consanguinidad, ascendientes, descendientes, etc. Y el legislador le ha dado a esto efectos patrimoniales, basando en este principio al derecho sucesorio, en la continuación de al persona y sus bienes, ahora en manos de sus herederos. Anótese los antecedentes históricos en las mismas en las monarquías hereditarias es otra prueba de ello, allí vemos como el trono se heredaba por ser hijo de, reconociendo un estado de familia con privilegios especiales.

Sin lugar a dudas la familia ha sido y seguirá siendo una preocupación y ocupación constante del legislador, habida cuenta de su trascendencia en el plano individual, social, y político que tiene la natural familia en la conformación de una nación.