José de San Martín, breves desde el Derecho Político

Entre las fechas patrias en Argentina, el  17 de agosto, recordamos a José Francisco de San Martín, quien habiendo nacido en Yapeyú -Argentina el 25 de febrero de 1778 falleció en Francia -Boulogne-sur-Mer, el 17 de agosto de 1850, conocido como el  “El  libertador de América”, el “Padre de la Patria”, el “Prócer Nacional.

Reconocido por sus estrategias y éxitos militares, ha sido parte de los cambios producidos en el país a partir de la Revolución de Mayo de 1810.

Y es aquí que voy a señalar el contexto político en el que fue protagonista San Martín, obviando las descripciones de sus batallas y otros detalles que obran en todos y cada uno de los libros de historia y hasta en internet, por lo que son “pasajes” muy conocidos por toda la ciudadanía.

A partir del movimiento revolucionario cambió inmediatamente la “mentalidad” de aquella época, los diarios comenzaron a difundir las ideas de libertad y se hicieron eco de los pensamientos de Mariano Moreno; tomando auge el concepto de “soberanía popular” como la facultad del pueblo de designar a sus gobernantes legítimos.

La idea de libertad y no dominación por ninguna nación extranjera, fue un trabajo ideológico pero también militar, la resistencia española en el territorio del virreynato soportó hasta 1824.  Por tanto comenzaron, las necesidades militares, a ser indispensables en todo el territorio.

Félix Luna en “Breve Historia de los Argentinos” describe esta situación así:

“A partir de las nuevas necesidades, Buenos Aires empezó a darle a todo lo militar, al uniforme, al lenguaje, un estilo, un valor que antes no había tenido.  Estos cambios ocurrieron sobre todo a partir de 1812, con la llegada de José de San Martín y de Carlos de Alvear, los primeros profesionales militares al servicio de la revolución.  Los anteriores eran improvisados; Belgrano, por ejemplo era abogado y fue nombrado general porque no había otro.  El único brigadier -y poco eficaz- era Miguel de Azcuénaga.

San Martín y Alvear instaron a los muchachos de la buena sociedad para que se incorporasen al ejército como oficiales, y efectivamente se empezó a poner de moda ser militar.  Los hijos de familia como Escalada, Balcarce y otras por el estilo, se fueron formando como oficiales, y esta actividad, hasta el momento cumplida por aficionados, se convirtió en un oficio profesional y serio, visto ya que la guerra también iba a ser seria, y además larga.  La militarización de la sociedad alteró las bases del orden tradicional.”

Nos encontramos en los albores de la gestación de una Nación, desde aquí hasta el dictado de nuestra Constitución en el año 1853; pasando por la formal Declaración de la Independencia en 1816, quien hoy se llama Argentina va a discutir y ensayar diversas formas de gobierno, redactará varios pactos constitucionales,  practicará los primeros ejercicios hacia la democracia, habrá ganadores y vencidos, pero por sobre todas las cosas la fuerza de una joven Nación, que hasta el día de hoy, tal cual Lázaro, “se levanta y anda”.

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