Estrés Laboral. Prueba. La interpretación judicial.

Se suele invocar el estrés laboral para sustentar el reclamo de una reparación indemnizatoria por enfermedad accidente, que supone la intervención del primero como su factor desencadenante.

El estrés es el miedo acompañado por la ansiedad, generándose una sensación de aprensión anticipativa, con activación generalizada de todo el organismo. (1)

Tanto la doctrina como la jurisprudencia han venido desarrollando una definición del fenómeno del estrés, que en la actualidad ha cobrado una gran difusión dentro del lenguaje vulgar hasta llegar a identificarse con los múltiples efectos que pueden reconocer como causa un estado de tensión nerviosa. Y cierto es que se encuentra fuertemente arraigado en dicho sector el criterio médico que el estrés «no es en sí mismo una enfermedad», pues, en rigor, se alude a un síndrome general de adaptación que se manifiesta en el organismo cuando responde a las variaciones del entorno. Esa postura no está despojada de connotaciones en el campo probatorio toda vez que exige una acreditación concreta acerca de que el tipo de tarea o las condiciones de su prestación, configuran una causal de estrés apreciablemente mayor a la que puede suponerse normal en la vida de un habitante del mundo urbano, afectado por problemas comunitarios, familiares y dificultades económicas. (2)

Si bien es cierto que las condiciones laborales son una fuente posible de estrés también lo es que éste puede depender de muchas causas, tales como la personalidad básica y la respuesta fisiológica del individuo que se heredan genéticamente, así como también la experiencia, educación, características de personalidad, condicionamiento y dependencias que la persona haya adquirido. También existen otras eventualidades que pueden afectar la forma en que operan los citados factores causantes de tensión. Entre éstas se cuentan el entorno social, las influencias étnicas y culturales, el ambiente que impera en la comunidad, el grupo de trabajo, la organización, etc. Es decir que el estrés, tiene una carga de convivencia extralaboral, nada despreciable, que debe tenerse en cuenta. (3)

Por consiguiente, la dificultad de probar que el estrés laboral puede causar una enfermedad accidente del trabajo, aumenta, en tanto no logre probarse que existieron ciertos factores causales del trabajo que determinaron un grado de estrés determinante.

En efecto, la CNT, ha sido cautelosa en distinguir el trabajo en general, como “no generador de estrés más allá de la normalidad del esfuerzo”, de ciertas condiciones de trabajo -extremas y desfavorables para la salud mental del trabajador- que en cambio, sí puedan causar una enfermedad accidente. Así se ha entendido que:

  •  El trabajo, genéricamente considerado como un factor de esfuerzo, responsabilidad y ansiedad, forma parte de las vicisitudes normales de la vida y acaso no genera un estrés mayor que la desocupación o el ocio forzoso. Por esta razón, no es equitativo considerar al trabajo como concausa de ciertas afecciones sólo por su incidencia en el estrés, a menos que se pruebe que el tipo de tareas o las condiciones de su prestación configuran una causa de estrés apreciablemente mayor que la que puede suponerse normal en la vida de una persona sometida al ambiente en que se mueve.(4)
  • No aparece justo apreciar el trabajo como concausa de ciertas afecciones sólo por su incidencia en el estrés, a menos que se pruebe que el tipo de tareas o condiciones de su prestación configuran una causa de estrés apreciablemente mayor que la que pueda suponer normal en la vida de una persona sometida al ambiente en que se mueve. En el caso de afección de la actora -que entiende atribuible al cúmulo de tareas y particularmente a conflictos con su jefe de sección, por su trato desagradable y agresivo- el cometido probatorio estaba a cargo de la accionante, sin presunción causada por el trabajo. (5)

Mientras que, cuando se logra probar que las desfavorables condiciones de trabajo constituyen un estrés laboral tal que es capaz de desencadenar una enfermedad accidente, se lo reconoció expresamente en casos concretos, en los siguientes términos:

  • El CCT N° 336/01, aplicable a peones de taxi, en el art. 10 incs. a), b) y c), establece que el trabajador gozará de un franco semanal, luego de seis jornadas consecutivas de trabajo. Que el mínimo de la jornada es de 8 horas diarias, la que se puede extender a 12 horas. Asimismo, contempla que entre jornada y jornada, el trabajador debe tener un descanso mínimo de 12 horas. En el caso el actor laboraba todos los días, es decir de lunes a lunes sin franco semanal, durante doce horas por jornada. Esta circunstancia constituye un claro indicio del estrés laboral sufrido, todo ello sumado a que las tareas eran desarrolladas en una ciudad particularmente estresante como lo es Buenos Aires, lo que bien pudo provocar un ACV en el trabajador. (6)

Entonces, no se puede soslayar la inminente necesidad de probar el nexo causal adecuado entre las condiciones de trabajo estresantes o estrés laboral al que resulte sometido el reclamante y el accidente enfermedad que pueda desencadenar por su efecto.

Al respecto se sostuvo que:

Para concluir que la dolencia reclamada -en el caso, accidente cerebro vascular- haya sido consecuencia del estrés laboral, resulta imprescindible una prueba, a fuerza de ser reiterativo, concreta al respecto, esto es: que el trabajo o la modalidad de su prestación, por su persistencia e intensidad, culminaron siendo un factor agresivo para el trabajador en grado tal de constituirse en la causa productora de la minusvalía invocada. (7)

Notas:
(1) CNT, 28/11/ 2008 Cubo, Julieta Mariana y otro c/ FST S.A. y otros s/ Despido
(2) CSJSta. Fe, 20/11/2002, Andino, Jorge Raul c/ Provincia de Santa Fe s/ Recurso de inconstitucionalidad -Accidente y enfermedad del trabajo-.
(3) CSJSta. Fe, fallo citado.
(4) CNT, 21/09/93 Martin, Raúl c/ EFA y CNT, 24/04/96: Toutin, Jorge c/ EFA.
(5) CNT, 31/08/2001. Pitaro, Mónica c/ La Buenos Aires Compañía de Seguros S.A. s/ Cobro de pesos.
(6) CNT, 30/12/11, Maturano Domingo Mario C/ Art Interaccion Sa S/ Accidente
(7) CSJSta. Fe, fallo citado.

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