El daño moral y la satisfacción sustitutiva

Mosset Iturraspe (1) estableció 10 reglas de la cuantificación del daño moral, que son las siguientes:

1. No a la indemnización simbólicas

2. No al enriquecimiento injusto

3. No a la tarifación con piso y techo

4. No a un porcentaje del daño patrimonial

5. No a la determinación sobre la base de la mera prudencia

6. Si a la diferenciación según la gravedad del daño

7. Si a la atención a las peculiaridades del caso; de la víctima y victimario

8. Si a la armonización de las reparaciones en caso semejante

9. Si a los placeres compensatorios

10. Si a sumas que deben pagarse dentro del contexto económico del país, y que el general estándar de vida.

En cuanto a la indemnización de las consecuencias no patrimoniales, el Código Civil y Comercial fija las reglas en el Art. 1741 y en lo que aquí interesa se refiere a la indemnización en los siguientes términos:

El monto de la indemnización debe fijarse ponderando las satisfacciones sustitutivas y compensatorias que pueden procurar las sumas reconocidas.

Entonces, se fija como parámetro para cuantificar el daño moral el “precio del consuelo”. Hoy en día se superó el criterio que sostenía que en el daño moral se indemnizaba el precio del dolor para aceptarse que lo resarcible es el precio del consuelo que procura la atenuación del dolor de la víctima; se trata de proporcionarle a la víctima recursos aptos para reducir el deterioro causado.

En base al concepto de daño jurídico del Art. 1737 del CCCN se puede concebir al daño moral como la lesión a los derechos y a los intereses lícitos no reprobados por la ley que repercuten en la esfera extrapatrimonial de la persona. La Corte de la Nación destacó que para la valoración del daño moral debe tenerse en cuenta el estado de incertidumbre y preocupación que produjo el hecho en los sentimientos afectivos, su carácter resarcitorio, la índole del hecho generador de la responsabilidad, y que no tiene necesariamente que guardar relación con el daño material.

El daño moral comprende todas las repercusiones no patrimoniales: los derecho personalísimos de la víctima, su integridad personal, su salud psicofísica, sus afecciones espirituales legítimas, etc. se trata de las amplias derivaciones de la lesión de los derecho personalísimos cuando se afecta la plenitud de la vida, su dignidad, la vida privada y la integridad corporal.

El Art.1741 circunscribe la legitimación activa solo al damnificado directo con exclusión del indirecto. Directo es la persona que sufre el daño, la víctima inmediata del suceso; indirectos son quienes sufren por vía refleja, los terceros.

Hay dos excepciones que autorizan el reclamo de los indirectos: en caso de fallecimiento o de gran incapacidad.En tales casos el afectado requiere habitualmente asistencia de terceros y de prestaciones médicas, kinesiológicas, etc. de por vida. Los indirectos son: el cónyuge, los ascendientes y descendientes, y quienes convivían con él recibiendo trato familiar ostensible.

Precisamente en fallo reciente de la Cámara Nacional de Apelaciones Civil se otorgó indemnización por daño moral a los padres de un niño fallecido, haciéndolo en estos términos:

“Por las circunstancias del caso, la limitación impuesta por el artículo 1078 del Código Civil aparece como irrazonable no solo por violentar la garantía de igualdad en lo que respecta a la situación de los damnificados indirectos al solo poder reclamar por los daños patrimoniales y no por los padecimientos espirituales, sino por contrariar el principio general que prohíbe a los hombres perjudicar los derechos de un tercero, que conduce a la reparación integral. De ahí que, frente a las graves secuelas sufridas en el parto, los padres del menor, damnificados indirectos, se encuentran legitimados para demandar la reparación del daño moral pese a la valla impuesta por el artículo 1078 del Código Civil, el que debe ser declarado inconstitucional por contrariar principios del orden legal vigente. Dicha solución resulta compatible con lo dispuesto por el artículo 1741 del Código Civil y Comercial de la Nación al ampliar la posibilidad de reclamo del damnificado indirecto frente a una gran discapacidad sufrida por la víctima.” (Sumario Nro. 24853 de la Base de Datos de la Secretaría de Documentación y Jurisprudencia de la Cámara Civil). Iturbide, Pérez Pardo, Liberman. P., O. H. C/ Hospital Materno Infantil Ramón Sardá S/ Daños Y Perjuicios. 7/08/15 Sala L.

En otro caso, resultó que el Dr. Picasso propuso una indemnización por daño moral dada la difusión de imágenes de un parto y la falta de consentimiento de los progenitores, haciendo uso del criterio de ponderación de las satisfacciones sustitutivas y compensatorias para cuantificar el daño; todo en los siguientes términos:

Del voto del Dr.Molteni:

1-Frente a la incomodidad y vergüenza padecida como consecuencia de una inconsulta difusión masiva de imágenes de un momento sumamente íntimo de los involucrados, como es el alumbramiento, es evidente que el sufrimiento en la esfera de los sentimientos resulta in re ipsa para los progenitores, ya que no puede negarse que la exposición pública de ese momento, debió producir una profunda afectación de intereses extrapatrimoniales dignos de tutela.

2-Sin embargo, no ocurre lo mismo con la recién nacida, dado que no se logra apreciar cómo la exposición de su imagen pudo haberle generado -a tan corta edad- un perjuicio en la esfera de los sentimientos.

Del voto del Dr. Li Rosi:

1-Cuantificar este daño es tarea ardua y responde a una valuación necesariamente subjetiva por tratarse de daños insusceptibles de ser apreciados cabalmente en forma pecuniaria. La valoración de los sentimientos presuntamente afectados debe ser hecha por el Juez en abstracto y considerando objetivamente cuál pudo ser el estado de ánimo de una persona común colocada en las mismas condiciones concretas en la que se halló la víctima del acto lesivo. Se llega así a la determinación equitativa de la cuantía de este daño no mensurable.

2-Corresponde hacer lugar a la partida por daño moral en favor de los progenitores y desestimarla en cuanto a la menor.

Disidencia del Dr. Picasso:

1-El daño moral puede «medirse» en la suma de dinero equivalente para utilizarla y afectarla a actividades, quehaceres o tareas que proporcionen gozo, satisfacciones, distracciones y esparcimiento que mitiguen el padecimiento extrapatrimonial sufrido por la víctima, idea que resulta del art. 1741 in fine del Código Civil y Comercial de la Nación.

2-Corresponde fijar en concepto de daño moral como consecuencia de la difusión sin autorización de imágenes correspondientes a un nacimiento, una suma aproximada equivalente al valor de un automóvil mediano cero kilómetro a favor del progenitor, el valor de un automóvil de media a alta gama cero kilómetro para la madre, y con relación a la menor, el costo de un viaje a Europa por 20 días con todo pago.

(Sumario n°27028 de la Base de Datos de la Secretaría de Documentación y Jurisprudencia de la Cámara Civil). L.D.G. Y Otro C/ Televisión Federal S.A. Y Otro S/ Daños Y Perjuicios. 4/06/18 Cámara Nacional De Apelaciones En Lo Civil. Sala A.

Para saber más sobre el modo de cuantificar los daños, puedes consultar mi nuevo trabajo aquí: Responsabilidad Civil y Cuantificación de Daños. Y encontrarás otro artículo respecto al daño moral aquí: El daño moral en materia contractual. 

Notas:

(1) LA LEY1994-A, 728 – Responsabilidad Civil Doctrinas Esenciales Tomo III, 01/01/2007, 181