El boleto de compraventa de un automotor no es oponible a la quiebra del titular.

Si usted es comprador de un automotor usado es vital que sepa que como principio general (y según la doctrina y jurisprudencia actualmente mayoritaria) el boleto de compraventa es inoponible en la quiebra del titular registral (la figura es incomparable con el caso de los inmuebles). Es decir que el automotor pasará a formar parte de la masa del concurso porque para la ley nunca salió del patrimonio del titular dominial y será liquidado con el resto de los bienes. Además y principalmente debe saber que la inscripción en el Registro Automotor es constitutiva del dominio, mientras que el boleto de compraventa automotor es una simple promesa de contrato (es decir que no transmite el dominio)

Seguidamente le indicaré qué dice el Código Civil y Comercial y la Ley de Concursos y de Quiebras en el Art.146. Por último a modo de ejemplo, usted podrá leer un sumario de un reciente fallo de cámara provincial.

El CCyC ordena (en cuanto al boleto de compraventa de inmuebles):

Boleto de compraventa

ARTICULO 1170.- Boleto de compraventa de inmuebles. El derecho del comprador de buena fe tiene prioridad sobre el de terceros que hayan trabado cautelares sobre el inmueble vendido si:

a) el comprador contrató con el titular registral, o puede subrogarse en la posición jurídica de quien lo hizo mediante un perfecto eslabonamiento con los adquirentes sucesivos;

b) el comprador pagó como mínimo el veinticinco por ciento del precio con anterioridad a la traba de la cautelar;

c) el boleto tiene fecha cierta;

d) la adquisición tiene publicidad suficiente, sea registral, sea posesoria.

ARTICULO 1171.- Oponibilidad del boleto en el concurso o quiebra. Los boletos de compraventa de inmuebles de fecha cierta otorgados a favor de adquirentes de buena fe son oponibles al concurso o quiebra del vendedor si se hubiera abonado como mínimo el veinticinco por ciento del precio. El juez debe disponer que se otorgue la respectiva escritura pública. El comprador puede cumplir sus obligaciones en el plazo convenido. En caso de que la prestación a cargo del comprador sea a plazo, debe constituirse hipoteca en primer grado sobre el bien, en garantía del saldo de precio.

La LCQ 24.522 ordena (en cuanto al boleto de compraventa de muebles en el primer párrafo del artículo 146):

ARTÍCULO 146.- Promesas de contrato. Las promesas de contrato o los contratos celebrados sin la forma requerida por la ley no son exigibles al concurso, salvo cuando el contrato puede continuarse por éste y media autorización judicial, ante el expreso pedido del síndico y del tercero, manifestado dentro de los TREINTA (30) días de la publicación de la quiebra en la jurisdicción del juzgado.

Los boletos de compraventa de inmuebles otorgados a favor de adquirentes de buena fe, serán oponibles al concurso o quiebra si el comprador hubiera abonado el VEINTICINCO POR CIENTO (25 %) del precio. El juez deberá disponer en estos casos, cualquiera sea el destino del inmueble, que se otorgue al comprador la escritura traslativa de dominio contra el cumplimiento de la prestación correspondiente al adquirente. El comprador podrá cumplir sus obligaciones en el plazo convenido. En caso de que la prestación a cargo del comprador fuere a plazo deberá constituirse hipoteca en primer grado sobre el bien, en garantía del saldo de precio.

Para ampliar las ideas de las normas precedentes, es necesario que usted sepa que:

El Art. 1 del Decreto Ley 6.582/58, dispone que: “La transmisión del dominio de los automotores deberá formalizarse por instrumento público o privado y sólo producirá efectos entre las partes y con relación a terceros desde la fecha de su inscripción en el Registro Nacional de la Propiedad del Automotor.”

Coincidentemente el tercer párrafo del Art. 1892 del CCyC establece que “La inscripción registral es modo suficiente para transmitir o constituir derechos reales sobre cosas registrables en los casos legalmente previstos; (…).”

La inscripción registral es constitutiva. En efecto, la inscripción registral es el modo de adquisición del dominio de los automotores y por tanto constitutiva del derecho, sustituyendo a la traditio. El art. 1º del Dec. Ley 6.582/58 prevé que la transmisión de dominio produce efectos entre las partes y con relación a terceros desde la fecha de su inscripción y si ésta es de buena fe, confiere al titular la propiedad del vehículo y el poder de repeler cualquier acción de reivindicación si el automotor no hubiese sido hurtado o robado.

El caso:

Autos caratulados: «MELLANO, RODRIGO HERNAN C/ TEMBIAPO SRL S/ INCIDENTE DE VERIFICACION DE CRÉDITO» (Expte. CUIJ 21-00994984-1), fallo de la Cámara Civil y Comercial Sala I (24/06/2019)

 “Por sentencia de fecha 23.04.18 (v. fs. 87/92vto.), el Sr. juez titular del juzgado del epígrafe resolvió rechazar el pedido de verificación del crédito pretendido por el incidentista, con costas al mismo.

Para así decidir, consideró que el documento presentado carecía de efectos frente a la concursada -Tembiapó S.R.L-, ya que para ser tenido como válido, era necesario haber contratado de buena fe con el propietario registral, situación que no se presentaba en el documento cuya copia obra a fs. 6.  En esa línea, remarcó que en el caso de marras no se encontraban cumplidos los requisitos exigidos por el art. 146 LCQ para que las promesas de contratos -en el caso, un boleto de compraventa de un camión- sean exigibles al concurso y, en ese orden de ideas, señaló que el boleto de compraventa tampoco tenía los recaudos esenciales que exige la jurisprudencia -hoy, los del art. 1170 CCyC- para que sea eficaz frente al proceso concursal.  El sentenciante sostuvo que quienes aparecían como vendedores -Matías Armando Andrés y Nicolás Cabo- no eran los titulares registrales del bien mueble registrable en cuestión, y por lo tanto no habían vendido, sino prometido la venta de cosa ajena, con las consecuencias propias del instituto (fs. 87 vto.).  Indicó que el boleto en cuestión no opera la transferencia de la propiedad sino que es una promesa de venta (fs. 88).  Por último, desestimó la aplicación del artículo alegado por el incidentista -art. 146, segundo párrafo- atento la inexistencia de prestaciones a cumplir por la incidentada.

Contra dicho pronunciamiento, se alzó la incidentista -por apoderado-, deduciendo recursos de nulidad y apelación (v. fs. 93), los que fueron concedidos -en relación y con efecto suspensivo- a fs. 98.

Dicho esto cabe sintetizar los agravios en: la falta de reconocimiento de oponibilidad del boleto de compraventa mobiliaria presentado por el incidentista, la denegación de la existencia de los elementos que exige la ley para oponer el boleto al concurso y finalmente, la valoración que hizo el magistrado sobre la falta de fecha cierta del boleto ya citado.

En este contexto, es preciso advertir que en el caso de marras nos encontramos con la siguiente documental:  un instrumento privado con firmas sin certificar en el que se pretende transferir el bien mueble registrable -camión dominio GPJ 760-,  un formulario 08 firmado por el representante legal de la incidentada, el cual es posterior a la presentación en concurso (nótese que tiene la fecha 14.09.2012 y la presentación concursal es de fecha 11.09.2012-como se consignara supra-),  y un Título de Automotor del R.N.P.A en el que figura Tembiapó S.R.L como dueña del camión.

 Sentado lo precedente, resulta conveniente señalar que aun en el caso que se pretendiera otorgar oponibilidad frente al concurso al boleto de compraventa de un automotor -camión-.(…) Al respecto, cabe decir que nos encontramos frente a un «contrato celebrado sin la forma requerida por la ley», cuyo tratamiento frente a la quiebra se encuentra reglado en el primer párrafo del art. 146 LCQ, que entiendo aplicable por analogía al concurso preventivo en tanto establece una regla general para los procedimientos concursales.

Cabe referir aquí que la inscripción registral tiene efecto constitutivo del dominio para los automotores. (…)  En igual sentido se ha expedido nuestro máximo tribunal provincial, sosteniendo que la misma resulta «indispensable[s] para que nazca o se transmita el derecho real sobre el objeto que se inscribe en el Registro» (del considerando 3.1. del ministro Dr. Álvarez -al que adhieren los ministros Falistocco, Iribarren, Barraguirre y Vigo- en: CSJ SF, 18.05.1994, «Averiguación Procedencia Automóvil marca Torino Coupe Dom. C- 689223 (Expte. 422/91) sobre Recurso de Inconstitucionalidad». AyS, t. 107, pp. 432/441, hoy disponible en:http://bdj.justiciasantafe.gov.ar, cita: 5415/12).

Como lo sostiene la doctrina «es necesario insistir en un aspecto que es motivo de frecuentes confusiones. Según el régimen legal vigente en nuestro país, el dominio de un automotor sólo se adquiere con la inscripción en el registro respectivo, momento del cual se producen los efectos de la transmisión tanto entre las partes, como frente a terceros». Luego, debemos aclarar que no es asimilable el boleto de compraventa del automotor con el inmobiliario.  Veamos.

Primero, como lo señalara el juez a quo, el artículo 146 LCQ establece una regla general en el primer párrafo y luego una excepción en el segundo -para el boleto de compraventa de inmuebles-.  Siendo así, ésta ha de considerarse de interpretación restrictiva.  Más aún, teniendo en consideración que reconocer la oponibilidad del boleto frente al concurso implicaría excluir de un activo determinado de la masa activa concursal. Es decir, se consagraría una prioridad excluyente en tanto se extraería del patrimonio común un bien determinado, en excepción al presupuesto de universalidad objetiva y al principio de la par conditio creditorum.  Tal extremo, ciertamente, reclama estrictez en su apreciación.

 Segundo, debe tenerse que la adquisición de la posesión del automotor no implica la adquisición de un derecho real sobre el mismo.  Ello es así puesto que, aun cuando se hubiera probado la posesión, a ella no podría reconocérsele idoneidad para reemplazar las formalidades instrumentales requeridas por la ley, es decir, la posesión no puede suplirlas. (…)  Al respecto, resulta oportuno recordar lo otrora dicho respecto de los inmuebles. Al respecto, se ha señalado que recién con la incorporación del último párrafo al art. 2355 CCiv. por la ley 17.711 «se consider[ó] legítima la adquisición de la posesión de inmuebles de buena fe, mediando boleto de compraventa» (Jorge H. Alterini – Edmundo Gatti. «Régimen jurídico del boleto de compraventa». LL 143-1146. Obligaciones y contratos. Doctrinas esenciales, 2009-V-363).  Es decir, antes y conforme el primer párrafo del referido artículo, no era así, puesto que el boleto -aún el inmobiliario- «no alcanzaba a revestir los requisitos de forma para que el título sea suficiente y sin esa exigencia cumplida no se alcanzaba la adquisición de un derecho real sobre el inmueble» (Luis F. P. Leiva Fernández, «Comentario al art. 1171» en Jorge H. Alterini -director general – Ignacio Alterini -coordinador-. Código Civil y Comercial comentado. Buenos Aires, La Ley 2015, p. 151).

Por ello, cabe concluir que, más allá del debate en autos respecto de si el instrumento aportado cumpliría o no -en forma y oportunidad- con los requisitos del art. 146 LCQ y si concretamente, mediaba falta de fecha cierta del mismo, lo cierto es que aun cuando se aceptara la tesis del incidentista, el mismo no sería asimilable a un boleto de compraventa inmobiliaria.  En consecuencia, no corresponde la aplicación de la oponibilidad prevista para este último boleto”.