El daño moral en materia contractual

El Código Civil y comercial regula en un único tratamiento el daño moral en materia contractual y extracontractual . Todo ello en virtud de la unificación de las mencionadas órbitas y en aras a la reparación de todo daño sea cual sea su origen (responsabilidad aquiliana o incumplimiento contractual).

El daño moral o no patrimonial se encuentra regulado de la siguiente manera:

ARTICULO 1741.- Indemnización de las consecuencias no patrimoniales. Está legitimado para reclamar la indemnización de las consecuencias no patrimoniales el damnificado directo. Si del hecho resulta su muerte o sufre gran discapacidad también tienen legitimación a título personal, según las circunstancias, los ascendientes, los descendientes, el cónyuge y quienes convivían con aquél recibiendo trato familiar ostensible.

La acción sólo se transmite a los sucesores universales del legitimado si es interpuesta por éste.

El monto de la indemnización debe fijarse ponderando las satisfacciones sustitutivas y compensatorias que pueden procurar las sumas reconocidas.

Por consiguiente, las previsiones de este artículo se aplican por igual a la responsabilidad surgida del incumplimiento de obligaciones o de hechos ilícitos extracontractuales siempre que se encuentre debidamente probada la afectación de intereses no patrimoniales (el código velezano regulaba la cuestión con distinciones en los artículos 522 y 1078).

Ello resulta conforme a la interpretación dada al Art. 1741 por Infojus en el Tomo IV de su Código Civil y Comercial de la Nación (Véase Sistema Argentino de Información Jurídida –SAIJ-) en los siguientes términos:

“El CCyC, coherentemente con el principio de unidad de la responsabilidad civil, trata al daño moral de manera unificada en la disposición en examen, que es aplicable por igual a la responsabilidad surgida del incumplimiento de obligaciones o de hechos ilícitos extracontractuales (art. 1716 CCyC). Por consiguiente, ya no es posible predicar la existencia de ninguna diferencia entre ambas órbitas en lo atinente a la reparación del daño moral, que procederá siempre que se encuentre probada la afectación de intereses extrapatrimoniales que causa consecuencias de la misma índole, y cuya reparación estará sujeta, en ambos casos, a idéntica legitimación.”

Respecto a la prueba del daño moral en materia contractual la jurisprudencia esgrime lo siguiente

“En materia contractual, el resarcimiento del daño moral debe ser interpretado con criterio restrictivo, quedando a cargo de quien invoca la acreditación precisa del perjuicio que se alega haber sufrido; la indemnización del agravio moral por incumplimiento de las obligaciones contractuales en los casos en que es admisible requiere la clara demostración de la existencia de una lesión de sentimientos, de afecciones o de tranquilidad anímica, que no pueden ni deben confundirse con las inquietudes propias y corrientes del mundo de los pleitos o de los negocios; tal precepto debe interpretarse en el contexto del principio general de la reparación integral del daño que rige nuestro sistema de responsabilidad civil, a fin de salvaguardar adecuadamente la intangibilidad de las personas y teniendo -primordialmente- en cuenta las circunstancias de cada caso. (SCBA, 27/12/2016 Carátula: Alarcón, Rosa Margarita c/ Caja de Seguros S.A. s/ Cobro Ordinario de sumas de dinero) Puede descargarse el fallo completo aquí.

Esta es una de las muchas novedades que en materia de Responsabilidad Civil se han implementado en el derecho argentino. Para saber más, puedes visitar mi reciente trabajo: Responsabilidad Civil y Cuantificación de Daños.

También te puede interesar el siguiente artículo sobre los criterios para indemnizar el daño moral: El daño moral y indemnización sustitutiva.