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Importante

Estimados visitantes:

He creado este sitio con el objeto de que aquella presunción legal de que “el derecho se presume conocido por todos”, sea una realidad.  Al menos este blog tiene la intención de colaborar aunque sea ínfimamente en ello.

29nuxpdlibertadNuestro código civil acoge expresamente a este principio basado en el Derecho Romano cuando en su artículo 20 dice: “La ignorancia de las leyes no sirve de excusa, si la excepción no está expresamente autorizada por la ley”

He reelaborado cierta terminología jurídica para hacerla accesible a todos, por ello destaca en su nombre “para todos”; y si bien me he visto en la obligación de popularizar ciertas palabras, he mantenido intacto el concepto legal sin afectar la calidad.  En el término “todos” también involucro el concepto de la “no discriminación” y abrazo también en su comprensión a todas las personas sea cual sea el lugar (o mejor dicho la función) que ocupen en la sociedad.

Pués, cuando escribo un artículo estoy imaginando la persona que va a leerlo, te imagino a tí, por ejemplo una empleada que se encuentra embarazada y necesita una licencia, por ello le llamo a la entrada: “derechos de la mujer embarazada” y no “estado de excedencia”, también te imagino a tí que vuelves de la fábrica y verbalmente te han notificado una suspensión, por eso te llamo “trabajador” en mi artículo y no por ejemplo: “dependiente” o “subordinado”; te imagino a tí: estudiante universitario que alquilas un monoambiente y de pronto recibes una liquidación de expensas que no puedes cubrir con el dinero que te giran tus padres desde el interior, te imagino a tí mujer con tus hijos y un problema en el matrimonio, te imagino a tí administrador de consorcio que entre tantos edificios se te pasó una asamblea, te imagino a tí consorcista que ya no puedes dormir con los ladridos del perro de tu vecino; y al portero, y al empresario que no le cierran los números, y al desempleado, y así imagino a todos los que de alguna forma están protagonizados en mis post y van a llegar al blog.

Esta web presta una “orientación”, entendido “orientar” según el diccionario, como: informar o determinar una cosa respecto de los puntos cardinales”; aquí esta orientación es legal: pues informará el derecho vigente a través de todas sus publicaciones,  y ante la consulta de un visitante le responderé con una pequeña guía informativa sobre el derecho aplicable al caso:   el encuadre jurídico.  Pero indefectiblemente el visitante debe realizar una consulta profesional y personal, ya sea conmigo o con otro abogado.  Es propicio destacar ésto, pués es mi objeto impulsar la divulgación del derecho, por lo enunciado al principio, pero en ningún momento se resuelven casos “on line”.  El abogado necesita conocer personalmente el caso y las documentales para tomar una estrategia jurídica.

Una prueba de ello es que no encontrarán aquí los famosos modelos de contratos o de telegramas laborales u otros, pues la elaboración de un contrato es mucho más que el rellenado de un formulario con los datos de las personas, estos escritos son generalizaciones y el uso de estas herramientas por parte de la población sin asesoramiento profesional es idéntico a la “automedicación” aquello, de reemplazar la visita al médico con la visita a una farmarcia.

Por último, quiero agradecerles el interés demostrado en este sitio, y expresar que “la cultura jurídica” parece asomarse como un nuevo movimiento en la sociedad, que sin lugar a dudas es la dueña de la historia, y como todos sabemos, en libertad,  con educación y cultura todos los pueblos tienen la chance de progresar.

Cordialmente.

Dra. Carina Vanesa Suárez.

Epitafio

Decálogo para quien necesita un abogado  (Ignacio Winizki):

  1. Confía tus asuntos legales solamente a un abogado:  Por alguna razón éste no es contador, ni escribano, ni procurador, ni despachante de aduana, ni policía.
  2. Consulta a un abogado antes de firmar y no después.  También cuando se trata de relaciones jurídicas “más vale prevenir que curar”.
  3. No le ocultes a tu abogado detalles de los hechos, ni tus opiniones, pero no quieras suplantar su criterio.
  4. Tu abogado no es sabio ni omnisapiente: dale tiempo para estudiar tu caso.
  5. No le pidas a tu abogado que te asegure el éxito de tu causa: no lo puede hacer.
  6. Recuerda que en las cuestiones patrimoniales mejor mal arreglo que buen pleito.
  7. Recuerda que no se ganan los pleitos sólo porque tú creas tener razón ni se dejan de ganar por culpa de tu abogado.
  8. No dejes a tu abogado solo en la lucha por tus derechos.  Preocúpate por tus asuntos discretamente: más vale que peques por cargoso que por negligente.
  9. No elijas a tu abogado por lo que cobre.  Elígelo por la confianza que te inspira y los conocimientos que tiene.
  10. No especules con los honorarios de tu abogado.  Paga lo justo, con dinero y no con promesas de otros asuntos.
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