08-15-tribuna slider

El Recurso de Rescisión

No obstante la contumacia del demandado, nuestro Código Procesal, formula una última oportunidad al rebelde para hacer valer sus derechos y es ésta el Recurso de Rescisión, regulado en los artículos 82 a 86 del C.P.C.C. de Sta. Fe.

Ya sea que se considere que el “recurso de rescisión” es un verdadero incidente de nulidad, un incidente, no un recurso, un recurso procesal extraordinario atribuido al rebelde que por causas graves y ajenas a su voluntad se ve impedido de hacer valer sus derechos o un procedimiento especial y no propiamente un recurso, lo esencial es que tal como está regulado en los artículos 83 a 86 del CPCC santafesino, constituye un proceso que excluye la aplicabilidad de las normas generales referidas a la ineficacia de los actos procesales de los artículos 124 y ss.

El art. 84 del CPCC establece que: “Para que proceda el recurso de rescisión, se requiere:

  1. Que medie nulidad del emplazamiento o que el rebelde acredite no haber podido comparecer por fuerza mayor o por no haber tenido conocimiento del pleito.
  2. Que desde la cesión de la fuerza mayor o desde la noticia del pleito hasta la instauración del recurso no haya transcurrido sino el máximo del término legal del emplazamiento y treinta días más.

Con relación a esta norma, Rivera Rúa (1) sostiene que: “la imposibilidad de comparecer en juicio, deberá reconocer como causa alguna de la siguientes:

A) Falta de noticias del pleito debida a:

  • violación de las formas de la citación, de modo que exista nulidad de emplazamiento (CPCC, 84, 1ª parte); y
  • cualquier causal equiparable a fuerza mayor, no imputable al rebelde (arg. art. 84 inc. 1º, 3ª parte).

B) Imposibilidad de comparecer stricto sensu (CPCC, 84, inc. 1º, 2ª parte).

Y explica esta clasificación de este modo: “…la falta de noticias al igual que los vicios que originan la nulidad del emplazamiento, implican que el interesado no puede tener un conocimiento exacto sobre la existencia del pleito, mientras que la fuerza mayor es un obstáculo a la presencia del litigante al tribunal, pese a que tenga conocimiento del juicio; además, ambos grupos de casos se incluyen dentro del rubro genérico de la imposibilidad de comparecer en juicio, sea por falta de conocimiento, o conociéndolo, por fuerza mayor obstativa”.

Posibilidad de plantear la nulidad del emplazamiento:

El mismo autor incluye, dentro del elenco de las causales que originan la nulidad del emplazamiento (CPCC, 69), el supuesto de “notificación realizada en un domicilio falso, sabiéndose que lo es, vedando así la posibilidad de que el interesado reciba la notificación”. Y con relación a tal hipótesis, expresa que: “la ley presume que el vicio del acto ha impedido un exacto conocimiento del requerimiento del tribunal, por el interesado, por cuyo motivo establece como sanción la nulidad del emplazamiento como garantía favorable al indebidamente emplazado”; obviamente, esa presunción puede ser destruida por el demandado (en el juicio de rescisión), demostrando que –pese a la violación de las formas– el acto notificatorio cumplió su finalidad específica.

Sin embargo, bien puede ocurrir lo contrario: es decir, que pese a un acto formalmente válido, el emplazado no haya tenido noticias del pleito: este extremo también habilita el recurso de rescisión aunque, claro está, en tal supuesto, corre a cargo del actor (del juicio de rescisión) la prueba de la falta del anoticiamiento.

Por último, cabe decir que en la interposición de la rescisión carece de trascendencia la buena o mala fe de las partes pues lo único que interesa es que la falta de comparendo se base en no haber tenido oportuna noticia del pleito.

Notas:

(1) Autor citado en C.C.C. de Rosario, fecha: 23—2005, “Guiñazú, Pablo H. c/ Garibaldi, José s/ Recurso de Rescisión. También la doctrina que le sigue.

También te puede interesar: