Responsabilidad civil por accidentes de trabajo.  La opción civil excluyente de la Ley 26773.

Responsabilidad civil por accidentes de trabajo. La opción civil excluyente de la Ley 26773.

En este mes de febrero, la editorial García Alonso publicó mi último libro: “Responsabilidad civil por accidentes de trabajo. La opción civil excluyente de la ley 26773″. En este trabajo te comparto todos los recursos que tengo a mi alcance para que demandes sólidamente un accidente de trabajo o enfermedad profesional por la vía civil.

Es importante que sepas que en la órbita del derecho civil, las demandas por accidentes de trabajo prosperaron exitosamente y que los jueces otorgaron indemnizaciones que reparan “todo” el daño, lo que se conoce como reparación integral. Por ende, y para empezar, se encuentra allanada una parte importante del camino. Quienes te antecedieron  marcaron surco con frondosa doctrina y jurisprudencia. En sus páginas se encuentran agregadas.

Un juicio de daños por accidente de trabajo es un juicio. No es ni más ni menos difícil de llevar que cualquier otro pleito. Tiene una calidad especial que es el daño, por ello dedico varios títulos a su tratamiento. Como es sabido,  en la vida misma cada evento tiene su causa, por ende un infortunio laboral también la tiene. A propósito de ello explico y subrayo durante toda esta obra el nexo causal y la doctrina de la causalidad adecuada. Por lo demás, el resto de los presupuestos de la responsabilidad civil encuentran aquí su tratamiento. Lo mismo para el ámbito procesal, adonde la demanda y la prueba tienen su necesaria cabida.

También te brindo las pautas para determinar el monto indemnizatorio. Estas pautas tienen un importante respaldo judicial con la que las fundo.

Es trascendental que adviertas que el caso de tu cliente es único. Si bien puede padecer una enfermedad profesional común o un accidente similar a otro caso, o un porcentaje de incapacidad sobre la total obrera, sus circunstancias particulares de conformación familiar, proyecto de vida, edad, categoría profesional, situación económica, es diferente, única y particular. Cada persona tiene una historia propia e irrepetible. Cada padecimiento espiritual es soportado de manera diferente por cada ser humano. Tu cliente, al igual que vos, son únicos. Y es la apreciación judicial, juntamente con tu técnica jurídica, la que permitirá alcanzar una reparación justa como precisa, a la  medida de tu patrocinado. Una reparación que consuele el dolor físico, psíquico y espiritual.

Por ello no es propicio estandarizar a las personas, estandarizar el daño, tarifar el dolor que cada ser humano es susceptible de sufrir en su fuero íntimo como lo hace la ley de riesgos del trabajo (LRT) y mantiene su reciente modificación. Las  incapacidades físicas tomadas en forma abstractas hacen pensar entonces en el absurdo de que el hombre es “una cosa que produce” o “una máquina que hace”, y si -y aquí valga el grotesco ejemplo- una persona perdió una pierna en un accidente de trabajo, tiene un precio calculado bajo ciertos módulos tarifados de la misma manera que tiene precio fijado de antemano el disco rígido de una PC que dejó de funcionar. Con más razón respecto del daño extrapatrimonial: nunca puede ser un porcentaje fijo calculado sobre el daño material, cuando no guarda ninguna relación necesariamente proporcional; sin embargo así lo establece en un fijo del 20% la reciente ley 26.773.

Tu cliente, como todo ciudadano argentino, tiene derecho a reclamar lo que por justicia le corresponde frente a los tribunales del país. El hecho de que su pretensión se base en su calidad de trabajador, no puede ser motivo de exclusión sin más del acceso a la justicia. Y con esta afirmación cae el sustento de toda opción civil excluyente, que ponga al trabajador en el diabólico dilema entre cobrar ya una prestación dineraria injusta porque no está a la medida de sus particulares circunstancias o demandar la reparación plena del daño sufrido. La reciente modificación de la ley de riesgos del trabajo, no mejora la situación en tanto mantiene el clásico sistema tarifado de las prestaciones de seguridad social con el agravante de fijar la opción civil excluyente, a la que repito, llamo dilema diabólico, el que importa en sí mismo una grave transgresión a la Constitución Nacional y un ultraje a todo el sistema jurídico nacional.

En resumen, en este libro, te presento un recorrido por las voces de los jueces y de los mejores juristas, los casos más relevantes, los elementos procesales para llevar adelante un juicio de daños, un exhaustivo repaso de los presupuestos de la responsabilidad civil y un especial tratamiento del nexo causal. Y como corolario pongo el acento, en lo que en verdad importa: en la justicia, en el hombre como persona, es decir en su dimensión física y espiritual y en el principio de no dañar a otro.  Al menos, esto es lo que me propuse, no sé aun si está logrado, esperemos que así sea.

Y en lo que a tu parte respecta, se encuentra todo a favor para perseguir la justa reparación del infortunio de tu cliente, adelante.

Puedes conocer mi libro aquí: Responsabilidad Civil por accidentes de trabajo. La opción civil exlcluyente de la ley 26773

También te puede interesar: