Impugnación del convenio homologado de liquidación de la sociedad conyugal.

Impugnación del convenio homologado de liquidación de la sociedad conyugal.

Impugnación del convenio homologado de liquidación de la sociedad conyugal.

El divorcio produce la disolución de la sociedad conyugal, como efecto necesario de aquél.  Ahora bien, sobre la forma de liquidar dicha sociedad disuelta, existe facultad otorgada a las partes para acordar la forma de separar los bienes. De la misma manera como conjuntamente, los cónyuges, pueden demandar su divorcio, podrán también arribar a un acuerdo bilateral sobre la manera en que se disolverá la sociedad conyugal.

Advertimos desde ya, que a la liquidación acordada de la sociedad conyugal le caben las notas de “acto jurídico”, de “acto jurídico oneroso” y de “acto jurídico bilateral”. Oneroso en tanto es susceptible de apreciación pecuniaria ya que se dividirán y adjudicarán bienes. Bilateral en tanto participan ambos cónyuges y los efectos no obligan “directamente” sino a ellos: res inter alios acta aliis neque nocere neque prodesse potest

Delimitado el carácter del convenio de disolución conyugal, estamos en condiciones de señalar que el mismo puede estar sujeto a cualquiera de los vicios propios de los actos jurídicos como lo son el error, el dolo, la violencia, la simulación y el fraude.

Si se impugnare el acuerdo antes de la homologación judicial, el juez deberá darle especial tratamiento, escuchando a las partes y con producción de prueba. Si bien no existe un trámite expreso en nuestro código de procedimientos, entendemos por ello que se le imprimirá el trámite sumarísimo (Art. 387 Inc. c) 3) del C.P.C.C. de Santa Fe)

En el reciente fallo de Cámara “Vidal”(1) , la recurrente se agravia manifestando que, interpuesta la impugnación en primera instancia, el a quo no hizo lugar a la misma –sin entrar en detalles de los exactos movimientos del expediente, por exceder el objeto de este trabajo- y refiriéndose al convenio señala que el mismo había sido celebrado sin patrocinio letrado, sin la intervención del Ministerio Público cuando existía una hija menor de edad y con desconocimiento de la nulidicente sobre la existencia de otros bienes del acervo conyugal. .

Por lo tanto, verificamos en el caso comentado la existencia de dolo, en tanto el recurrido había ocultado deliberadamente la existencia de otros bienes que formaban el acervo conyugal, desde que la acción dolosa siempre es un engaño que se configura con la acción de inducir deliberadamente en error a una persona con el fin de que celebre un acto jurídico. (Art. 931 del Código Civil)

Considerando especialmente que la homologación judicial significa la aprobación del acto liquidatorio y su ejecutoriedad, se señaló en el mencionado fallo que “por tal razón debe estar precedida de un juicio crítico acerca del contenido, la regularidad y la esencia del acto, lo que importa verificar la disponibilidad de los derechos negociados, la capacidad contractual de los otorgantes, la existencia de vicios del consentimiento”.

Por último, más allá de los vicios que pudieran achacársele al convenio como acto jurídico, es posible que del contenido del mismo se derive algún perjuicio a uno o a ambos cónyuges; por lo que se ha reconocido una cierta facultad revisora y discrecional del juez sobre lo que las partes pudieron haber acordado y con este sentido se señala en el fallo Vidal:

“La homologación judicial tiene por fin proteger los derechos de los cónyuges respetando la capacidad contractual con que ellos hubieran sido hábiles para actuar en la partición privada, y el juez debe revisar el convenio y podrá objetarlo si del mismo se desprende que hubo falta de efectivo acuerdo, si puede detectar vicios del consentimiento y siempre que, a su criterio, perjudique a uno o incluso a ambos esposos, siendo justo que la misma parte que sufrió el vicio del consentimiento lo denuncie al juez y obstaculice así la homologación.”

(1) CCC Sala I  -Rosario- 22-2-2010 “VIDAL, Clelia Beatriz y CAÑETTI, Miguel Ángel sobre HOMOLOGACIÓN DE CONVENIO”