Cajero Automático, otro contrato de adhesión

Cajero Automático, otro contrato de adhesión

Cajero Automático, otro contrato de adhesión

El contrato de cajero automático celebrado entre un banco y una persona física o jurídica,  tiene por objeto la realización de diversas operaciones sobre cuentas bancarias (caja de ahorro o cuenta corriente), tales como depósitos, extracciones, transferencias, pago de servicios, consultas de saldos, mensajes al banco, y sobre cuentas de crédito, como adelanto de dinero en efectivo, pago de resúmenes.  El banco tendrá la obligación de mantener el servicio y la persona se obligará a pagar una comisión en dinero.  De esta forma  esta última,  puede acceder a operar en una cuenta bancaria sin limitaciones de horario de atención al público, por medio de un instrumento magnético.

Se han habilitado estos cajeros automáticos para dos operatorias relacionadas con la masa de asalariados. La primera tiene que ver con el pago de sueldos que evita a las empresas el desplazamiento del dinero, y la segunda es utilizar la tarjeta del cajero como tarjeta de pago para que el trabajador al transformarse en consumidor abone sus compras con la tarjeta. En esta lógica económica el dinero pasa de una empresa a otra directamente, y el trabajador-consumidor pierde el dominio del dinero.

En este contexto, aparecieron los débitos bancarios automáticos por pagos de servicios, y logró mayor difusión entre nosotros el servicio de cajero automático como producto de la tecnología informática, que brinda al cliente agilidad y seguridad en las transacciones bancarias, evitando pérdidas de tiempo y eliminando el riesgo de transportar dinero o de olvidar algún vencimiento, todo con la posibilidad de operar en cualquier momento y lugar.

A la persona física o jurídica se llama Usuario o Cliente y es quien ha suscripto un contrato de adhesión con la entidad bancaria quien actúa por derecho propio (en cuanto a la  apertura de la cuenta bancaria) y también como representante de la empresa que organiza y atiende el sistema de cajeros automáticos. El contrato se comienza a ejecutar con la entrega de la tarjeta magnética.

El contrato de cajero automático es un contrato accesorio, es presupuesto necesario para su existencia que se haya realizado la apertura de una cuenta corriente o caja de ahorro. Es además un contrato de adhesión con cláusulas predispuestas.

No tiene este contrato designación expresa, ni tampoco regulación legal completa y unitaria en el ordenamiento positivo, no obstante la autorización del Banco Central de la República Argentina por circular A 845 para que las entidades financieras puedan instalar cajeros automáticos.

Obligaciones de la empresa Prestataria del Servicio de Cajero Automático:

El dador del servicio de cajero automático está obligado a mantenerlo disponible en forma ininterrumpida durante las veinticuatro horas.

Como consecuencia, deberá procesar en forma inmediata todos los movimientos realizados por el usuario en su cuenta, tales como pago de servicios, extracción de fondos, depósitos, etcétera.

Debe emitir periódicamente un resumen del estado de la cuenta sobre la cual opera el cajero, consignando en forma individual las operaciones realizadas por él y las que se hicieron en forma personal por medio de la caja del banco.

Está obligado a mantener en perfecto estado de funcionamiento las terminales del servicio, indicando, en caso de desperfecto, cuál es el cajero más cercano. Asimismo, correrá con todos los gastos de reparación, que deberá efectuar en un plazo mínimo.

También es obligación del prestador comunicar en forma fehaciente, y con una anticipación no menor a treinta días, cualquier modificación que hiciere en el servicio que brinda, sea para incorporar o para suprimir funciones.

Por último, deberá proceder a la inmediata cancelación del acceso al servicio cuando recibiere por parte del usuario denuncia de robo o hurto de la tarjeta habilitante.

 

Obligaciones del Cliente o usuario:

Pagar periódicamente la comisión o el precio que se hubiere estipulado por la prestación del servicio.

También es obligación del cliente utilizar datos verdaderos y precisos al acceder al cajero automático, respetando las indicaciones de éste y, en su caso, actualizar la información que haya perdido vigencia, sea a través de aquél como en forma personal, según correspondiere.

Por último, el usuario está obligado a denunciar en forma inmediata la pérdida, robo o hurto de la tarjeta, así como también su recupero.

Cláusulas del contrato de adhesión a tener en cuenta:

Encontramos cláusulas contractuales que fijan plazos muy amplios a partir de los cuales queda cancelada la tarjeta denunciada como extraviada o hurtada, o aquellas en virtud de las que, en caso de divergencia entre los registros del banco y los del cliente, se tienen por válidas las primeras.

Esto, en definitiva, no es más que otra consecuencia de un mal uso de los contratos por adhesión, pero que no debería caracterizar a la prestación en estudio.

Por último, en palabras de Gherssi, sobre la innegable importancia del contrato de cajero automático:

Este negocio jurídico nace como consecuencia de la incesante búsqueda del hombre para el mejoramiento de sus condiciones de vida, que en la especie se traduce en la simplificación de tareas generalmente tediosas pero necesarias e impostergables, que así redunda en una mayor disponibilidad de tiempo y seguridad en un mundo de vertiginosos cambios que no admiten distracciones.

También advertimos que no es ajeno al interés económico de empresas y organizaciones, en particular bancarias, la implementación de esta nueva operatoria, ya que hoy más que nunca los servicios financieros han ampliado los límites de su gestión, superando aquella función primaria y excluyente de intermediar entre la oferta y la demanda de dinero.

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