Indemnización por antigüedad. Despido del trabajador.

Indemnización por antigüedad. Despido del trabajador.

Cuando el trabajador es despedido sin justa causa, el empleador deberá abonarle una indemnización por despido (también llamada indemnización por antigüedad);  la ley de contrato de trabajo en el artículo 245 para su cálculo señala que:

“…Deberá abonar al trabajador una indemnización equivalente a un (1) mes de sueldo por cada año de servicio o fracción mayor a tres (3) meses, tomando como base la mejor remuneración mensual, normal y habitual percibida durante el último año o durante el plazo de prestación de servicio.  Dicha base no podrá exceder del equivalente a tres (3) veces el importe mensual de la suma que resulte del promedio de todas las remuneraciones previstas en el convenio colectivo de trabajo, aplicable a la actividad en que se desempeña el trabajador, al momento del despido….  El importe de esta indemnización en ningún caso podrá ser inferior a dos (2) meses de sueldo calculados en base al sistema del párrafo anterior”

Es decir que la ley establece un tope inferior del haber indemnizatorio (2 meses de sueldo) y también uno máximo (el valor de 3 salarios según el convenio colectivo aplicable como cálculo para cada año de servicio).

Entonces el cálculo de la indeminización del art. 245 de la LCT se realiza en función de dos elementos:

a) el mejor salario del trabajador con los topes indicados

b) su antiguedad al momento de la extinción de la relación de trabajo.

A esta indemnización se le sumarán los demás rubros por despido como el preaviso, integración del mes de despido, proporcional vacaciones, proporcional aguinaldo y cualquiera otra diferencia salariar que existiere.

En el período de trabajo a prueba, los tres primeros meses, no corresponde abonar esta indemnización.

En definitiva, la indemnización por antigüedad o despido tiene por finalidad reparar los eventuales perjuicios que sufra el trabajador por el hecho de la extinción sin causa de la relación laboral, y en principio comprende y satisface todos los daños morales y materiales.  No obstante ello, la jurisprudencia ha admitido la posibilidad de reclamar daños y perjuicios cuando se haya configurado un hecho ilícito y se prueben los daños patrimoniales y extramatrimoniales.

Así fue el caso de uno de los casos judiciales que comenté en donde se había despedido al trabajador por discriminación.

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